Hoy he podido volver a ver en pantalla grande el trailer de "El Rito" justo antes de "Más Allá de la Vida", del maestro Eastwood (reseña próximamente), y he de decir que me ha vuelto a llamar poderosamente la atención y a despertar en mi el gusanillo y las ganas de ver una película de terror basada en los entresijos de la iglesia católica y los exorcismos. Supongo que no estará a la altura de la mítica "El Exorcista" (1973), pero tiene visos de ser una historia sórdida, adaptación de la novela "The Rite: The Making of a Modern Exorcist" de Matt Baglio, a su vez supuestamente basada en hechos reales. Además, cuenta entre sus filas con el casi siempre solvente Anthony Hopkins, que cuando tiene el día inspirado no tiene a casi nadie que le haga sombra en esto de la interpretación.
La sinopsis oficial dice que un joven norteamericano acude al Vaticano para aprender acerca de la realización de exorcismos, y allí encontrará al Padre Luchas, quien realiza este tipo de actos con métodos pocos tradicionales. Se estrenará en Estados Unidos el 28 de Enero de 2011, mientras que en España la fecha de estreno está prevista para el próximo 18 de Marzo de 2011.
Este arranque de 2011 nos ha traido un sano propósito que ha cuajado y que intentamos cumplir todos los días que podemos: salir a dar un paseo con Dakota después de comer. Y para no complicarnos cogiendo el coche ni nada por el estilo, solemos salir por Mioño, en una caminata que nos conduce hasta la playa de Dicido, llegando en ocasiones hasta el cargadero de mineral que domina el acantilado. En ese recorrido invertimos perfectamente nuestros buenos 40 minutos, más o menos, a un buen ritmo, dado que Dakota tampoco es que vaya despacio que digamos...
El caso es que ayer llevaba el móvil encima mientras dábamos nuestro paseo diario y me animé a sacar alguna que otra foto durante el recorrido. No espereís obras de arte, sino sólo un par de detalles que me llevaban llamando la atención hace tiempo y que quiero compartir aquí.
Parque de los Llorones
En primer lugar, la foto que teneís sobre estas líneas la hicieron mis padres cuando vinieron a mi boda, y es la entrada al Parque de los Llorones y el camino que lleva hasta la playa de Dicido. Han pasado ya casi dos años, pero el sitio sigue igual, salvo que en esta época del año el riachuelo lleva bastante más agua que la que se aprecia en la foto. A lo largo de dicho parque hay un par de paneles informativos sobre la mitología cántabra. En concreto hay dos dobles (por ambas caras), que versan sobre seres tan extraños como el Trastolillo, el Ojáncano, la Ajana, Lantarón (dios del mar Cantábrico), el Arqueto, el Trenti, el Basilisco o el Musgoso. Cuando menos llaman la atención y es de agradecer para aquellos que somos aficionados a la mitología. Os dejo con fotos de tres de los cuatro paneles. Tristemente, el primero está pintado con spray por vete tú a saber qué clase de descerebrado y no se aprecia bien el texto y la imagen. Si pulsaís sobre las fotos podeís leer la descripción a la perfección...
Más adelante hay un "colega" de Dakota con el que nos encontramos muy a menudo, por no decir casi todos los días. La verdad es que no sabemos ni cómo se llama, pero cuando pasamos por delante suele asomarse a su balcón y saludarnos a su manera (hay días en que está más amistoso que otros...). Ahora que estoy inmerso en Canción de Hielo y Fuego, es inevitable pensar en Fantasma, el lobo huargo de Jon Nieve. No sé a ciencia cierta cuál es la raza del animal, pero creo que es un Alaska Malamute blanco, porque me parece demasiado grande para que sea un Samoyedo...
Una vez llegamos a la playa, justo sobre el pequeño espigón hay una escultura presidiendo la escena. Como no podía ser de otra forma, el que nos mira desde arriba en su ventajosa posición es Neptuno, Dios del Mar y, como reza el pedestal sobre el que se asienta, "nombre de la concesión minera que afectaba a la playa de Dicido". El año pasado durante un temporal una ola lo arrancó y devolvió al dios al mar, su verdadero hogar. Hace poco volvieron a restaurarlo a su sitio, hasta que llegue el siguiente temporal...
Y hablando de olas, sólo deciros que ayer el mar estaba bastante revuelto, con un oleaje importante y un aspecto temible que desde luego no invitaba a la relajación contemplativa. Las olas rompían con estrépito contra el espigón y, aunque no llegaban a una altura considerable, si que tenían la suficiente enjundia como para sobrepasar el pequeño muro en ocasiones, como en la imagen que pone punto y aparte a la entrada de hoy...
Durante el mandato del presidente Obama, Estados Unidos tiene constancia de que Irán va a cometer un ataque contra sus bases en territorio aliado. Ante la estupefacción del mundo entero le declara la guerra. Rusia y China se alían con Irán; Gran Bretaña e Israel con los americanos y, así, país por país, todos toman parte en la 3ª Guerra Mundial. En pleno enfrentamiento, y ante la devastación que producen las armas nucleares, los rivales deciden utilizar las armas químicas, más baratas y más fáciles de fabricar. Se crean nuevas cepas de virus ya existentes, utilizando el ADN recombinante y extinguiendo así a casi toda la población mundial.
En la ciudad de Bangor, Maine, sólo han sobrevivido tres personas. Peter, su pequeña hija y Patrick Sthendall, su odiado vecino. En una población totalmente nevada, gobernada por temperaturas que bajan de los diez grados bajo cero, los dos hombres se enfrentarán a algo más que al odio que sienten el uno hacia el otro. Unos visitantes con los que no contaban…
Esta novela llegó a mis manos después de que resultara ganador de un pequeño concurso realizado en la página Foro Hispano Horror. El premio era un ejemplar de "Y pese a todo..." firmado por su autor, Juan de Dios Garduño, con lo que éste es el primer libro de mi biblioteca (y mira que tengo libros...) que un autor me dedica.
"Y pese a todo..." no es una historia de zombies al uso, pese a que está encuadrada en la Linea Z de la editorial Dolmen. Y no lo es por dos motivos: primero, porque las criaturas que aparecen en la historia y que aportan el toque de terror no son muertos vivientes en el sentido estricto del término (y os invito a que descubraís su naturaleza leyendo la historia), y segundo porque, ante todo, esta novela trata sobre la soledad, la amistad y sus fluctuaciones. Es una historia en la que los protagonistas son los supervivientes y las criaturas que acechan son un elemento no necesariamente básico en la ecuación.
De ritmo ágil durante gran parte de la historia, no llega a aburrir en ningún momento y engancha, con lo que es muy posible que acabeís con ella en una sentada o dos. Se nota que el autor ha disfrutado de la obra de Stephen King, ya que no es casualidad que la acción se desarrolle en Bangor como claro homenaje al Rey del Terror, junto a otras referencias que surgen a lo largo de la narración (ese Buick 8...). Además de la influencia del señor King, en ocasiones el sabor de la novela nos recordará a Soy Leyenda, de Matheson, o La Carretera, de McCarthy. Todo ello forma un cóctel potente y muy bien administrado.
Como puntos negativos, en un par de ocasiones hay una confusión entre los nombres de los protagonistas (Peter/Patrick) y algún desliz fruto de ambientar una historia en los EE.UU. habiendo nacido en la piel de toro. También mencionar un final que hemos visto en numerosas ocasiones, pero que en definitiva no desmerece el conjunto final.
Yo, particularmente, he disfrutado con una historia en la que es inevitable sentirse inmerso y participar, de una forma u otra, de las circunstancias y los sucesos que harán zozobrar las vidas de los protagonistas. Le seguiremos la pista a Juan de Dios en el futuro porque apunta muy buenas maneras.