En unos EE.UU. post-apocalípticos azotados por una terrible plaga que ha convertido a gran parte de la población en vampiros, un joven huérfano y un
veterano cazador de vampiros emprenden una peligrosa y dramática
ruta hacia Canadá en busca de un lugar para sobrevivir ajeno a la
enfermedad y a la locura.
En esta época tan dura que nos ha tocado vivir, donde unos pocos osan mancillar la historia del cine con historias sobre vampiros que van al instituto diurno e incluso brillan ridículamente cuando la luz del sol les baña, se agradece que alguien propine un puñetazo sobre la mesa y retrate a estos seres de leyenda como lo que siempre han sido: criaturas de la noche capaces de cualquier cosa con tal de llevarse a los labios la dosis de sangre humana necesaria para saciar su irracional sed. Así, dirigida y co-escrita por Jim Mickle, Stake Land constituye un retrato digno de la parte más salvaje del mito vampírico y una propuesta sobria y solvente muy a tener en cuenta en los tiempos que corren, ofreciéndonos el lado más duro y realista posible sobre el mito del vampiro.
Ambientada en un futuro apocalíptico en el que la humanidad ha sido diezmada por una epidemia que transforma a los humanos en vampiros, la historia nos muestra el viaje en pos de la supervivencia que emprenden Mister (Nick Damici), un cazavampiros que recorre los EE.UU. rumbo Canadá exterminando el mayor número de criaturas posibles y Martin (Connor Paolo), un chaval al que acaba de salvar la vida y con el que establecerá una especie de relación paterno-filial, al mismo tiempo que le alecciona con los conocimientos necesarios para sobrevivir en medio de semejante caos. Además, no sólo se enfrentarán a los chupasangres y a la plaga que ha acabado con gran parte de la población, sino también con los restos de una civilización decrépita en la que los caníbales y La Hermandad -una especie de secta religiosa ultracristiana- suponen un peligro a tener muy en cuenta.
Muy convincente la interpretación de Nick Damici -que además es co-guionista- creando un cazavampiros duro y carismático, sin rasgos estridentes en su carácter, y correcta la réplica del joven Connor Paolo, quizás con menos fuerza pero sí con cierta evolución en su personaje. Los personajes femeninos que interpretan Danielle Harris y Kelly McGillis no hacen sino aumentar de una forma u otra el dramatismo y la crudeza de la historia, la primera -una emergente nueva scream queen- interpretando a una joven embarazada y la segunda -veterana conocida por ser la protagonista femenina en Top Gun (1986)- en el papel de una monja.
La historia trata de ir más allá del simple hecho de la plaga de vampiros -de hecho podrían haber sido zombies perfectamente- y pretende ofrecernos una panorámica dramática de las relaciones entre los supervivientes y su deteriorada situación en mitad de semejante marco apocalíptico. Esa mirada con cierta profundidad sobre el sufrimiento y el titubeante estado de la ética y la moral se me antoja bastante acertada y necesaria para lograr un resultado diferente. Evidentemente, no llega al grado de crudeza que alcanzó John Hillcoat con La Carretera (The Road, 2009), pero es de agradecer que trate de ofrecernos otro punto de vista menos frenético pero sí más humano y realista dentro del género de películas post-apocalípticas con criaturas terroríficas -e incluyo humanos en la ecuación- de por medio. Además, tiene cierto bouquet a road-movie y, por qué no decirlo, algo de western crepuscular, cosa que se agradece.
De presupuesto ajustado pero convincente -el maquillaje de los chupasangres está muy logrado, al igual que los efectos especiales en las escenas de acción-, Stake Land no tiene nada que envidiarle a producciones similares que han dilapidado una inversión sensiblemente superior, y aunque no deja de ser una amalgama de géneros que no brilla por su originalidad, sí que lo hace por sus ganas de destacar a base de seriedad, sobriedad y sinceridad y por su capacidad de hacer reflexionar al espectador sobre qué hacer o qué no hacer en una situación igual de catastrófica. Aquí, por suerte, lo único que brilla es la sangre a la luz de la luna.
En esta ocasión la dirección corre a cargo del dúo formado por Måns Mårlind y Björn Stein, y lo más preocupante, a priori, es el hecho de que el guión ha sido escrito por hasta seis personas diferentes, lo que suele ser síntoma de no haber tenido las cosas demasiado claras a la hora de articular un hilo argumental potable. De momento, y para ir abriendo boca y como ejercicio para hacernos una idea de lo que nos espera, os dejo con el trailer en castellano:
Las criaturas de la noche llevan "conviviendo" con el ser humano desde hace cientos, miles de años, mucho antes de que nos invadieran esos vampiros nacarados que brillan relucientes a la luz del sol y repiten curso en el instituto año tras año sin que nadie se percate de nada. Y como quiera que se han ganado a pulso el convertirse en un arquetipo universal de extendida presencia y hondo calado en todas y cada una de las disciplinas culturales del ser humano, el mundo de la música no resulta una excepción. Muchos han sido los grupos y cantantes que han reflejado el misticismo y el erotismo que desprenden dos afilados colmillos aproximándose a un cuello desnudo y palpitante o la salvaje e incontenible ansia de sangre humana con la que cargan sobre sus hombros estos hijos de Drácula a modo de maldición, reflejándolo en discos y canciones que tratan el tema desde varios puntos de vista. Vampiros y música, canciones y chupasangres: un binomio que siempre ha funcionado. Aquí os dejo con una pequeña recopilación de temas que de una forma u otra giran en torno a estas míticas criaturas de la noche. El orden de preferencia lo poneís vosotros, completamente a vuestro gusto...
Iron Maiden - Transylvania: nada mejor para comenzar la selección que hacerlo con una canción totalmente instrumental perteneciente al primer disco (homónimo) de la legendaria banda británica de heavy metal Iron Maiden publicado en 1980. La canción, titulada Transylvania en una clarísima referencia a la tierra natal de Drácula (siempre según la novela de Bram Stoker), fue compuesta por Steve Harris, bajista y fundador del grupo. El resultado son cuatro minutos repletos con una enorme cantidad de arreglos, solos y frases de guitarras para evocar un peligroso viaje a la tierra natal del legendario conde rumano.
The 69 Eyes - Lost Boys: la banda finlandesa, conocida también como los Helsinki Vampires, decidió hacer su particular homenaje a la película de culto Jóvenes Ocultos (Joel Schumacher, 1987) con el single titulado Lost Boys (igual que el título de la película en inglés), en la que hablan de jóvenes que "están muertos hasta que llega la oscuridad". La canción fue un éxito en EE.UU. cuando se lanzó allí como single en el año 2004, lo que les ayudó a expandir su música más allá de la vieja Europa. El videoclip está dirigido por Bam Margera.
Annie Lennox - Love Song For A Vampire: otro de esos temas imprescindibles en una recopilación así y unido de por vida a la versión que rodara Francis Ford Coppola del Drácula de Bram Stoker en 1992, resultando ser una de las más fieles adaptaciones de la novela del escritor irlandés. El resultado de la composición de la cantante escocesa es una preciosa canción de amor con un trasfondo oscuro que enlaza directamente con la versión más romántica y clásica de estas criaturas de la noche. La típica canción que un vampiro del siglo XVIII susurraría al oído de sus víctimas antes de succionarles la vida a través de la yugular.
My Chemical Romance - Vampires Will Never Hurt You: este fue el primer single que My Chemical Romance lanzaron allá por el año 2002, perteneciente a su albúm de debut titulado "I brought you my bullets, you brought me your love". Demacrados y pálidos como un vampiro, los de New Jersey proclaman a los cuatro vientos sus intenciones en un estribillo que dice tal que así: "si me atrapan y el sol se esconde, toma esta estaca y húndela en mi corazón". Desde luego, Gerard Way y los suyos no se andan con tonterías...
HIM - Vampire Heart: los finlandeses HIM, uno de mis grupos favoritos hasta que decidieron defecar discos en lugar de grabarlos, abrían Dark Light (quinto albúm de su carrera publicado en el año 2005) con este single de título claro y conciso: Vampire Heart (Corazón de Vampiro). La canción es uno de los últimos coletazos de calidad de la banda de Helsinki hasta la fecha (se supone que habrá nuevo disco en el 2012 pero he perdido la esperanza de que vuelvan a ser los de antes), una elegía de una criatura de la noche a una de sus víctimas justo cuando ésta se dispone a abandonar el mundo de los vivos para ingresar en el mundo de la sangre y la oscuridad.
Kings of Leon - Closer: éste es el tema que abre Only by Night, el cuarto albúm de estudio de este grupo de Nashville. La letra refleja tal ambigüedad que está abierta a múltiples significados, aunque yo me decante por la teoría de que Caleb, el cantante, se refiere a un vampiro acuciado por la sed de sangre, confesando que "ella se llevó mi corazón y mi alma" (she took my heart, [i think] she took my soul), "corro bajo la luz de la luna lejos de la carnicería del sol ardiente" (With the moon I run, far from the carnage of the firey sun), "sin mostrar piedad, lo vuelvo a hacer. Abres los ojos, sigues llorando, te voy a dejar seca" (Showin' no mercy I'll do it again. Open up your eyes, You keep on crying, baby I'll bleed you dry), "me siento bien, pero estoy viejo: 2000 años de persecución pasan factura" (Feel so good, but I'm old. 2000 years of chasing taking its toll). Paralelamente, esa sed de sangre del vampiro podría ser una metáfora o una reinterpretación libre de la adicción a cualquier tipo de droga. De cualquier manera, Closer es una canción como la copa de un pino, un tema siniestro cantando de manera desgarradora. Temazo.
Y hasta aquí la primera tanda. Son seis canciones relacionadas de alguna manera con el mundo de los vampiros, la sangre y la maldición de estas criaturas de la noche, si bien es cierto que hay muchos más temas en los que se hace referencia a este mito viviente de la cultura en general. Si a vosotr@s se os ocurre alguna que creeís merece estar en una recopilación así, no dudeís en comentarlo y entrarán de lleno en la siguiente entrega (y así de paso me refrescaís la memoria. Sí, ya sé: tengo un morro que me lo piso...).