La fama y el éxito de Caroline Munro comenzaron a fraguarse en su adolescencia, cuando ganó el concurso de belleza "Face of the Year", organizado por el periódico "The Evening News". Gracias a su triunfo en el certamen comenzó a trabajar como modelo para Vogue con apenas 17 años y no tardó en aparecer en portadas de revistas y en campañas de publicidad. Apareció en varias películas sin acreditar antes de que en 1969 debutara oficialmente con El Ladrón Rebelde, y ese mismo año protagonizó el western A talent for Loving. En 1971 debutó en el cine de terror de la mano de la productora Hammer en El Abominable Dr. Phibes junto al mítico Vincent Price. En el film Drácula 73 (que data de 1972) volvió a codearse con dos de los grandes actores del cine de terror: Christopher Lee y Peter Cushing. Ese mismo año repitió junto a Price en El Retorno del Dr. Phibes. Su última actuación para la Hammer fue en Kronos, Cazador de Vampiros, en 1974.
La siguiente etapa en la carrera de Caroline Munro es también en 1974, cuando protagoniza El Viaje Fantástico de Simbad, una entrañable película de aventuras que contaba con la excelente labor al frente de los efectos especiales del gran Ray Harryhausen y su técnica del stop motion o dynarama, creando una galería de monstruos y criaturas para el recuerdo (aunque para muchos otros sería el vertiginoso escote de Caroline Munro lo que quedaría para la posteridad).
En 1977 le llega una oportunidad que no desaprovecharía: la de convertirse en chica-Bond en La Espía que me Amó, junto a Roger Moore. En el film interpretaba a Naomi, secretaria y piloto particular del villano de la película que, tras coquetear con James Bond, es borrada del mapa por 007 con un misil. Vamos, un papel bastante irrelevante.
En 1978 protagoniza Starcrash, una simpática película italiana de serie B claramente inspirada por La Guerra de las Galaxias. Interpretando a Stella Star y acompañada por gente como David Hasselhoff y Christopher Plummer, Caroline Munro vuelve a lucir palmito para deleite de sus fans, que tendrían que conformarse con ver a su diva con un bikini mínimo como en ella era usual, ya que Caroline fué una de las pocas scream queens que no tuvo que recurrir a desnudarse en la gran pantalla para conseguir más papeles. Hasta la revista Playboy, que le ofreció ser chica de portada, se encontró con la negativa de la señorita Munro.
A partir de ahí comenzó un declive que la llevó a participar, sin pena ni gloria, en películas como Maniac (1980) o Slaughter High (1986). En España llegó a protagonizar sendas películas de la mano de dos directores clásicos del género: El Aullido del Diablo, dirigida por Paul Naschy en 1987, y Los Depredadores de la Noche, obra de Jesús Franco en 1988. Prácticamente, esas fueron sus últimas apariciones en la gran pantalla dignas de comentario hasta que en el 2003 decidió volver aunque sólo fuera para interpretar un pequeñísimo papel en Flesh for the Beast.
Uno no puede sino mantener un pequeño brillo de esperanza cada vez que una película aporta un poquito de aire fresco en el espeso panorama del cine de terror actual, superpoblado con psychokillers creados con el mismo molde y ahogándose entre argumentos casi fotocopiados entre sí. Y esto es lo que ocurre con "El Vagón de la Muerte" (título en castellano de "Midnight Meat Train"), una brillante y original muestra de que a veces no todo está perdido.
Midnight Meat Train es la adaptación a la gran pantalla del relato homónimo de Clive Barker, escritor que a lo largo de su carrera se ha especializado en ofrecernos el horror más bizarro, con textos que anteriormente habían triunfado siendo adaptados como Hellraiser o Razas de Noche. Y una vez más, aunque el film no cumple integramente con todas las premisas y circunstancias que Barker plasmó en su relato, hemos de ser sinceros y admitir que la película, aunque cuenta con altibajos y algún que otro pequeño despropósito, cumple con sus intenciones: transmitir el enfermizo universo que inunda la mente de Barker y horrorizarnos con una historia macabra. Además, el film puede enorgullecerse de haber puesto en escena a uno de los asesinos más brutales y sanguinarios de la historia del cine.
La historia se centra en el fotógrafo Leon Kauffman y sus intentos por hacerse un hueco en el mundo de la fotografía. A fin de plasmar imágenes sórdidas y realistas que plasmen el lado oscuro de la humanidad, comienza a seguirle los pasos a un extraño que viaja en metro de noche y trabaja en un matadero durante el día. Así comenzará la obsesión del fotógrafo por este personaje que resultará ser un despiadado asesino que usa el metro como escenario para su matanza.
Ryhuei Kitamura debuta con esta película en el cine norteamericano y lo hace de forma más que correcta, sacándole todo el partido a un escenario como el metro, claustrofóbico y limitado en cuanto a espacio y posibilidades. Se le aprecia un uso original de la cámara en algunos planos y perspectivas (una de las decapitaciones, los giros de la cámara alrededor del vagón durante un enfrentamiento), y hay que reconocer que apenas ha suavizado la historia a la hora de llevarla a la gran pantalla, con lo que el relato de Clive Barker mantiene gran parte de su crudeza y su atmósfera insana a base de sangre, vísceras y todo tipo de lindezas. Es precisamente este uso de la violencia una de las bazas a las que Kitamura ha recurrido a lo largo de su carrera.
El personaje que destaca por encima de todos es el de Vinnie Jones, perfecto en su papel de carnicero impasible e imparable, de una brutalidad inhumana y una presencia realmente temible que inunda la pantalla. Es perfectamente creible que nada ni nadie pueda escapar de semejante monstruo una vez que haya empezado su labor. Destaca esa mirada petrificante que resata entre la inexpresividad de su duro rostro. Es tal la importancia y el peso del carnicero Mahogany en la historia que el interés que la película despierta baja muchos enteros cuando Vinnie Jones no está en pantalla. Algo perfectamente comprensible ya que al espectador no le interesa la absurda búsqueda del éxito profesional del protagonista ni la extraña e insípida relación con su pareja. Así pues, es lógico que la historia cobre vida cuando Mahogany saca su martillo a pasear y nos regala sus espectaculares y sobrecogedores asesinatos. Verdaderamente, un malo de película brutal.
"Midnight Meat Train" es en definitiva una película para aquellos que disfrutan con las historias de terror sórdidas, con grandes dosis de sangre y violencia y en las que predomina la imagen por encima de la trama. No obstante, constituye una grata sorpresa como película de género gracias al magistral personaje interpretado por Vinnie Jones y a la fuerza de sus imágenes ambientadas en el tétrico vagón del metro.
Interpretado por: en la saga de Halloween el personaje de Michael Myers ha recaido sobre actores diferentes, entre los que destacan Will Sandin, Dick Warlock, Mikael Lindgren, George P. Wilbur, Don Shanks, Brad Loree y Tyler Mane (un gigantón de 2,08 m. procedente del mundo de la lucha libre que interpreta a Myers en las dos películas dirigidas por Zombie)
Bodycount: 91 víctimas sin contar las que seguro sufrirán la ira de Myers en H2: Halloween 2, el film de Rob Zombie que se estrenará en otoño de este 2009.
Modus Operandi: Aunque el cuchillo de cocina es su arma favorita (es la que usó cuando cometió su primer asesinato), Michael Myers no desestima ningún objeto de los que se encuentren a su alrededor a la hora de acabar con sus víctimas y si es preciso recurre a sus propias manos para estrangularlas. La descomunal fuerza bruta juega a favor de este psychokiller.
Descripción: sin ningún tipo de dudas, Michael Myers es un icono dentro del cine de terror y sus reiterados crímenes en "Halloween" le convirtieron en un asesino de leyenda, uno de los primeros psychokillers y asesinos en serie de la gran pantalla y largamente imitado a lo largo de estos ultimos treinta años con resultados muy dispares.
En el film que lo vió nacer, Michael Myers nace el 19 de Octubre de 1957 en Haddonfield (Illinois). A raiz de una infancia supuestamente conflictiva y habiendo pasado la mayor parte del tiempo en soledad, Michael empieza a perder el juicio poco a poco hasta que acaba desquiciado y escuchando voces en su cabeza. Fruto de esa locura, asesina a su hermana Judith a puñaladas en la noche de Halloween de 1963, con apenas seis años de edad. Por este crimen, es enviado al hospital psiquiátrico Smith´s Grove Sanatorium, donde permanecerá durante quince años encerrado recibiendo terapia del Dr. Loomis. El 30 de Octubre de 1978, Michael escapa y vuelve a Haddonfield para acabar con la vida de su hermana Laurie Strode, dada en adopción cuando apenas era un bebé.
Dado que Myers es herido de muerte repetidas veces a lo largo de la saga pero no pueden acabar con él, se le han atribuido características sobrenaturales. Al parecer, Myers tiene una especie de runa grabada en el brazo que podría formar parte de algún rito pagano o maldición celta. Este conjuro le hace ser implacable a la hora de acabar con cualquier miembro de su linaje. Esta idea, aunque parece descabellada, se da a entender en ciertos momentos de la saga. De ser cierto arrojaría algo de luz sobre la fuerza sobrehumana, el caracter casi inmortal y la implacable insistencia de Myers a la hora de acabar con sus víctimas.
Su final: aunque ha sido acribillado a balazos en varias ocasiones, apaleado brutalmente con una tubería, electrocutado e incluso quemado, Michael Myers siempre vuelve...
La frase: totalmente frío e implacable, Myers no articula palabra alguna en ninguna de sus películas.