Título original: Heart-Shaped Box
Fecha de publicación: mayo de 2007
Nº de págs: 409
ISBN: 978-84-9646-386-8
Cuando
"El Traje del Muerto" cayó en mis manos, reconozco que no tenía ni idea de quien era
Joe Hill, lo cual es lógico si tenemos en cuenta que es un seudónimo. El verdadero nombre de este chico nacido en 1972 en Maine es Joseph Hillstrom King. Así que ya teneis suficientes pistas para adivinar quién es el padre de la criatura. En efecto, Joseph es el segundo hijo del
Rey del Terror,
Stephen King, que decidió utilizar ese seudónimo para eludir que le relacionaran con su padre y evitar cualquier influencia sobre críticos y lectores. Firmando como Joe Hill se ganó el respeto a base de relatos cortos e historias breves que posteriormente fueron publicadas en un conjunto de relatos titulado
"20th Century Ghosts" (
"Fantasmas" en su edición española) e incluso su primera novela, la que ahora nos ocupa, también fué publicada bajo seudónimo y ocultando su condición de hijo de Stephen King. Joe Hill sólo descubrió su ascendencia una vez su novela estaba consagrada como una de las más vendidas de los EE.UU. y cuando obtuvo el
premio Bram Stoker a la Mejor Novela Novel de 2007.
La situación de partida es, cuando menos, original: Judas Coyne es un músico, antaño una estrella del heavy metal, que en la actualidad se encuentra en el ocaso de su carrera y vive casi retirado en una granja de Lousiana. Aficionado a coleccionar los objetos más extraños y macabros, un dia encuentra en una subasta online un traje que dice contener el fantasma del propietario. Coyne, incrédulo pero a la vez expectante ante la idea de poseer un fantasma, decide pujar por él con el objetivo de incorporarlo a su tétrica colección, que ya cuenta con transgresores objetos como la soga de algún verdugo, una snuff-movie, recetarios para caníbales, dibujos realizados por psicópatas, etc... Y lo consigue, con lo cual el espíritu de Cradock MacDermott pasa a su propiedad y comienza a acosarlo y a perseguirle por cualquier rincón de su casa, con oscuras intenciones...Comienza así una encarnizada lucha entre el espíritu irredento de Cradock y el viejo rockero Coyne que, junto a su pareja Georgia, tendrá que huir y evitar al fantasma si quiere seguir con vida...
Sería inútil negar la influencia de Stephen King en su hijo. Joe Hill ha tenido en su padre al mejor editor y corrector posible, y eso se nota. Para ser su primera novela, El Traje del Muerto está escrito de forma siniestra y con un enfoque tétrico sensacional. Todos los personajes están perfectamente descritos y magistralmente dibujados psicológicamente, y no es nada dificil empatizar con ellos. Podemos considerar a Joe Hill una versión modernizada de Stephen King, con un estilo muy similar pero, y digamoslo así, con mucha menos paja, lo cual es de agradecer. Esto hace que el ritmo de la narración sea más vivo y enganche desde bien temprano. Además, se perciben influencias del cine de terror de los últimos años, sobre todo a la hora de describir las apariciones de fantasmas y su apariencia.
La influencia del rock y el heavy metal en la obra es digna de mencionar. Por ejemplo, el título original en inglés, que es
Heart-Shaped Box (caja en forma de corazón, donde venía el traje con el espíritu) está tomado de una canción de
Nirvana de su disco
"In Utero" que no dejó de sonar en la mente del autor durante todo el proceso de creación de la novela. Además, el personaje principal de la historia es un viejo rockero, como ya hemos mencionado, en el que convergen, según Hill, características de
James Hetfield de
Metallica o
Steven Tyler de
Aerosmith; sus perros se llaman
Angus y
Bon (como el guitarrista y el cantante fallecido de
AC/DC), y hay referencias continuas a
Ozzy Osbourne,
Kurt Cobain o
NIN. Hasta el propio Joe Hill ha comentado en más de una ocasión que cada vez que se sienta a escribir lo hace con música, más concretamente con rock duro...
En definitiva,
El Traje del Muerto es una novela recomendable al cien por cien. Bebe del estilo del mejor Stephen King y agiliza la narrativa eliminando pasajes farragosos. Un libro que pone los pelos de punta en varias ocasiones, que engancha desde el comienzo y que mantiene más o menos de forma regular el interés hasta el desenlace de la historia. Como último apunte, mencionar que el director de cine
Neil Jordan se encargará de escribir y dirigir la adaptación a la gran pantalla de la novela para Warner Bros. Se rumorea que
Russel Crowe podría ser el elegido para interpretar al rockero Judas Coyne, y que
Christina Ricci sería su pareja, Georgia... Sin duda,
el Rey del Terror debería sentirse orgulloso de su hijo Joe, que parece va a mantener el apellido King en lo más alto del género de terror literario durante muchos años. Un notable alto para el prometedor vástago de King.
Cuando tomamos una fotografía, lo hacemos para congelar un momento y una situación determinada en nuestras vidas, un lugar que nunca queremos olvidar, un instante que nos gustaría poder recordar para siempre, y recurrir a esa imagen congelada cuando lo deseemos para contemplar qué fuimos, cómo fuimos y dónde estuvimos. Según quién la esté contemplando, esa imagen puede transmitir los más diversos sentimientos y despertar multitud de sensaciones, todas diferentes dependiendo del espectador. Se pueden captar instantáneas de belleza atemporal, panorámicas que causen admiración y otras que despierten nostalgia y hagan resonar el eco de los tiempos pasados, fueran felices o no. Pero no siempre es asi...
Joshua Hoffine es un fotógrafo estadounidense nacido en Kansas City cuyo único propósito a la hora de realizar fotografías es infundir terror. Y lo consigue, vaya si lo consigue... Sin usar ninguna técnica digital de manipulación o retoque de imágenes (como el PhotoShop), Joshua se vale de tétricos escenarios, un vestuario adecuado, maquillajes que espantan, máquinas de humo y de todo lo que tiene a mano para realizar espectaculares y aterradoras instantáneas, todas relacionadas con los miedos y pesadillas que la mayoría de nosotros hemos sufrido y padecido en nuestra infancia.
Esta primera serie de fotografías pertenecen a su serie "AFTER DARK, MY SWEET", que trata sobre los miedos universales de los niños. Actualmente, Hoffine trabaja en la segunda tanda de instantáneas de esta serie, y tiene varios proyectos más entre manos, entre ellos "THE GRAND GUIGNOL", que tratará sobre los miedos de los adolescentes en relación al sexo o la muerte, y "THE CULTURE OF FEAR", donde sus impactantes imágenes reflejarán terrores mas adultos como el miedo al terrorismo y el holocausto nuclear entre otros. Aquí os dejo con algunas de sus terroríficas obras de arte:
Año: 2008
Duración: 90 minutos
Guión: Bryan Bertino
"Los Extraños" supone el debut del texano Bryan Bertino como guionista y director. Lamentablemente, no podemos considerarlo un debut brillante, aunque si deberíamos concederle al menos un aprobado alto a esta su opera prima, que cuenta con varios mecanismos y recursos que demuestran la sana intención del director para crear una cinta de terror más o menos potable. Y lo consigue debido a que lo único que pretende es asustar e infundir terror en el espectador, y para ello recurre a la cotidianeidad de la situación inicial en la que se encuentran los personajes de la historia, y a los acontecimientos inquietantes que, sin motivo aparente, comienzan a padecer.
Así pues, el argumento nos presenta a una joven pareja, James (Scott Speedman) y Kristen (Liv Tyler), que están pasando por un momento un tanto delicado en su relación. Tras volver de la boda de unos amigos, y una vez en la casa de los padres de James, bastante apartada y solitaria, tres extraños encapuchados comenzarán a acosarles sin un móvil aparente y sin intención de parar, sean cuales sean sus intenciones.
La película tiene dos partes perfectamente diferenciables. En su primera parte, el director acierta de lleno en su planteamiento y consigue asustar e inquietar al espectador intensamente merced a la angustia que desde la situación en pantalla desborda a los protagonistas y acaba por inundar al espectador. Los mecanismos para crear esa atmósfera tan turbadora y llena de desasosiego son acertadísimos. El carácter violento y anónimo de sus acosadores se une a la realidad de su naturaleza y a la aparente falta de escrúpulos y de intencionalidad para crear así a unos enemigos que disfrutan haciendo el mal por el simple hecho de hacerlo. Sin ningún detalle truculento, el terror lo cubre todo y sin comerlo ni beberlo estamos de lleno metidos en la historia, ya que el director ha transmitido perfectamente que cualquiera podría estar en la terrorífica situación de la pareja protagonista.
Pero lo que constituía un inicio muy prometedor (sin duda uno de los comienzos más potentes en cuanto al cine de terror de los últimos años) va derivando en una sucesión de clichés nada deseables que desmerecen y empañan la labor de Bertino en el comienzo del fin. Desde el mismo instante en que se ve revelada la naturaleza de los acosadores enmascarados, la película se convierte en una montaña rusa de situaciones mil veces vistas con anterioridad: sustos predecibles, situaciones que se ven venir a la legua, un ir y venir de la pareja protagonista que intenta escapar de los villanos, ya sea escaleras arriba, abajo, campo a través, etc... y la incapacidad para salir de la angustiosa situación a pesar de que no cabe duda de que son varias las opciones que se les presentan para escapar del martirio. Y como colofón, una lamentable escena final que casi (y estoy siendo generoso) tira por tierra el dignísimo trabajo del director. Además, el espectador tendrá a lo largo del film oportunidad para compararlo con otras propuestas recientes del género como
"Funny Games" o
"Habitación sin salida", con las que mantiene ciertos paralelismos.
Por otro lado, el dúo protagonista deja mucho que desear, ya que apenas muestran química entre ellos y, aunque Liv Tyler si consigue una interpretación decente y creible como la típica víctima que es incapaz de salir de la situación límite que la está consumiendo, Scott Speedman sigue igual de patético e inexpresivo que en
"Felicity" y demuestra que salvo en la saga de
"Underworld" ( e incluso yo mismo dudo de esta excepción...), sus interpretaciones dejan mucho que desear.
"Los Extraños" es una producción que intimida, con un inicio potente y angustioso, con detalles que consiguen atemorizar, pero con un desarrollo titubeante y que decepciona fotograma a fotograma hasta culminar en un final casi lamentable. Un nuevo exponente de lo que pudo ser y no fué.