Como ya sabreís los más asiduos al blog, tanto Perse como un servidor hemos disfrutado recientemente de unos días de vacaciones en Lanzarote, donde nos hemos visto rodeados por una temperatura excepcional, playas de areba blanca y aguas cristalinas, una sensación de paz y tranquilidad exultante y...gatos. Sí, habeís leido bien: gatos. Y es que estos simpáticos felinos ocupan un lugar privilegiado en el corazón de los canarios en general y de los lanzaroteños (o conejeros) en particular. Son parte de la fauna de la zona y es normal verles en algunas zonas al aire libre de los hoteles o en zonas rocosas de playa, siempre en perfecto estado de salud, con un elevadísimo nivel de higiene y, por lo que he podido leer después de informarme, la mayoría de ellos esterilizados e identificados. Pero que nadie se alarme y vaya a pensar que son una plaga, sino todo lo contrario: forman parte del ecosistema y no interfieren para nada en el turismo de la zona.
...que luego se animó a cantar un rato.
Las fotos que ilustran la entrada pertenecen a algunos ejemplares con
los que tuvimos la suerte de encontrarnos en nuestras vacaciones, todos
ellos gatos simpáticos, para nada ariscos y muy acostumbrados al trato
con los seres humanos, como pudimos comprobar en Playa Dorada, cuando
uno de estos avispados felinos decidió que donde mejor se estaba era
sobre una toalla, así que no dudó en ocupar la de Perse en cuanto ésta
se metió en el agua.
Pues sí, triste pero cierto: el domingo pasado a estas horas estábamos retozando en las piscinas del Papagayo Arena en Lanzarote con una temperatura fantástica de 25-26ºC, y ahora estoy aquí, de vuelta en el norte de la península, que nos ha recibido con un día totalmente plomizo, donde el sol brilla por su ausencia y con algo de agua. Está siendo un verano de escándalo en tierras norteñas y no tiene pinta de mejorar (aquí arriba en Agosto no suele hacer buen tiempo, asi que...).
Turno ahora para volver a la rutina y coger el ritmo de nuevo, pues este mismo martestoca volver al trabajo. No será fácil, sobre todo teniendo tan reciente esta semanita de relax que hemos pasado en la fantástica isla de Lanzarote, un lugar de ensueño que merece la pena recorrer y que os recomiendo a tod@s: clima estupendo, playas paradisíacas de aguas cristalinas, relax total, muchos rincones por descubrir y la mejor de las compañias. No se puede pedir más. Bueno, qué demonios, sí que se puede: la próxima vez, que duren 3 semanas mínimo...
También es el turno de retomar e incrementar el ritmo de publicaciones del blog, algo abandonadillo estos últimos días, bien por trabajo o bien por estas vacaciones que hoy han tocado a su fin. Habrá que ponerse al día en cuanto a estrenos, trailers, pósters, incorporaciones, noticias destacadas y todo lo que se le ocurra a esta cabeza, un tanto abotargada con tanto relax y tanta tumbona de piscina. A los que ya hayaís disfrutado con vuestras vacaciones, fuerza y valor en la vuelta al tajo, y a los que todavía las tienen en el horizonte, ¡mucho ánimo, ya no queda nada! Os dejo con la que ha sido, sin duda, la canción de mis vacaciones (sonaba a todas horas en la piscina, la ponían cada vez que anunciaban alguna actividad). Prometo alguna que otra entrada sobre la grata experiencia de estas vacaciones en Lanzarote, todo un descubrimiento...
Creo que no hace demasiados días os comenté que con la llegada del año nuevo hemos adoptado la sana costumbre de salir a dar un paseo después de comer más o menos larguito y con Dakota, que así de paso se desfoga y luego se queda la mar de tranquila en casa. El caso es que los últimos días, en lugar de ir como siempre a la playa de Mioño, hemos decidido investigar una ruta nueva recién rehabilitada: la antigua red ferroviaria de pasajeros y mineral de Castro - Traslaviña, que discurre bajo el monte Cueto y comunica directamente las poblaciones de Castro Urdiales y Mioño.
Interior del túnel
En los años 60 la vía dejó de dar servicio y años después el trazado comenzó a ser utilizado como paseo pedestre, hasta que en 2008 fue cerrado al público debido a su lamentable estado y al peligro de derrumbamientos. La obra la ha financiado el Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local (Plan E) con un presupuesto total, entre pitos y flautas, de 888.000 €. La verdad es que el desembolso es importante para los tiempos que corren...
Ha quedado un sendero majo para ir a pasear ya sea a pie, en bici (con un carril para cada sentido) o con mascotas, y ahora la distancia a entre Mioño y Castro se ha visto reducida considerablemente y espero que ahora la gente que decida ir a pie entre ambas poblaciones lo haga por este túnel y no por la carretera general, donde hay muchas posibilidades de que cualquiera que vaya más rápido de lo normal o un poco despistado se los lleve por delante. En unos 10 minutitos andando te pones en Castro y has hecho un poco de saludable ejercicio, que nunca está de más.
Este arranque de 2011 nos ha traido un sano propósito que ha cuajado y que intentamos cumplir todos los días que podemos: salir a dar un paseo con Dakota después de comer. Y para no complicarnos cogiendo el coche ni nada por el estilo, solemos salir por Mioño, en una caminata que nos conduce hasta la playa de Dicido, llegando en ocasiones hasta el cargadero de mineral que domina el acantilado. En ese recorrido invertimos perfectamente nuestros buenos 40 minutos, más o menos, a un buen ritmo, dado que Dakota tampoco es que vaya despacio que digamos...
El caso es que ayer llevaba el móvil encima mientras dábamos nuestro paseo diario y me animé a sacar alguna que otra foto durante el recorrido. No espereís obras de arte, sino sólo un par de detalles que me llevaban llamando la atención hace tiempo y que quiero compartir aquí.
Parque de los Llorones
En primer lugar, la foto que teneís sobre estas líneas la hicieron mis padres cuando vinieron a mi boda, y es la entrada al Parque de los Llorones y el camino que lleva hasta la playa de Dicido. Han pasado ya casi dos años, pero el sitio sigue igual, salvo que en esta época del año el riachuelo lleva bastante más agua que la que se aprecia en la foto. A lo largo de dicho parque hay un par de paneles informativos sobre la mitología cántabra. En concreto hay dos dobles (por ambas caras), que versan sobre seres tan extraños como el Trastolillo, el Ojáncano, la Ajana, Lantarón (dios del mar Cantábrico), el Arqueto, el Trenti, el Basilisco o el Musgoso. Cuando menos llaman la atención y es de agradecer para aquellos que somos aficionados a la mitología. Os dejo con fotos de tres de los cuatro paneles. Tristemente, el primero está pintado con spray por vete tú a saber qué clase de descerebrado y no se aprecia bien el texto y la imagen. Si pulsaís sobre las fotos podeís leer la descripción a la perfección...
Más adelante hay un "colega" de Dakota con el que nos encontramos muy a menudo, por no decir casi todos los días. La verdad es que no sabemos ni cómo se llama, pero cuando pasamos por delante suele asomarse a su balcón y saludarnos a su manera (hay días en que está más amistoso que otros...). Ahora que estoy inmerso en Canción de Hielo y Fuego, es inevitable pensar en Fantasma, el lobo huargo de Jon Nieve. No sé a ciencia cierta cuál es la raza del animal, pero creo que es un Alaska Malamute blanco, porque me parece demasiado grande para que sea un Samoyedo...
Una vez llegamos a la playa, justo sobre el pequeño espigón hay una escultura presidiendo la escena. Como no podía ser de otra forma, el que nos mira desde arriba en su ventajosa posición es Neptuno, Dios del Mar y, como reza el pedestal sobre el que se asienta, "nombre de la concesión minera que afectaba a la playa de Dicido". El año pasado durante un temporal una ola lo arrancó y devolvió al dios al mar, su verdadero hogar. Hace poco volvieron a restaurarlo a su sitio, hasta que llegue el siguiente temporal...
Y hablando de olas, sólo deciros que ayer el mar estaba bastante revuelto, con un oleaje importante y un aspecto temible que desde luego no invitaba a la relajación contemplativa. Las olas rompían con estrépito contra el espigón y, aunque no llegaban a una altura considerable, si que tenían la suficiente enjundia como para sobrepasar el pequeño muro en ocasiones, como en la imagen que pone punto y aparte a la entrada de hoy...
Ya comenté el pasado viernes que el fin de semana del 27-28 de noviembre teníamos kdd en tierras zaragozanas, una cita ineludible con un excepcional grupo de bloggers, algunos conocidos (Sonia, Carlos, Unai...) y otros grandes personalidades que estaban aún no por descubrir, sino por conocer en persona. Como es de recibo, llega la hora de redactar y compartir la crónica de tan ilustre evento que, ya os adelanto, me dejó con un inmejorable sabor de boca y unas tremendas ganas no ya de repetir el encuentro, sino de vivir en el mismo bloque que todos y cada uno de ellos...
Los preparativos comienzan en la tarde-noche del viernes, cuando Eva y yo cogemos el petate y empezamos con el clásico ritual de meter cosas en la bolsa: esto sí, esto no, esto quizás... Finalmente logramos el objetivo y conseguimos, una vez más, no dejarnos nada imprescindible en tierra. ¡Prueba superada!
Al día siguiente ultimo los detalles y meto todo en el coche: bolsa de viaje, botella de agua, pequeña cantidad de provisiones, cd de música variadito para amenizar el viaje... Hasta una manta y las cadenas para la nieve, pues el temporal acechaba. Recojo a Eva en el curro a las 10:15 y salimos hacia Portugalete, donde Unai hace gala de una puntualidad inglesa. De ahí partimos hacia Zaragoza, donde llegamos tres horas después y tras un viaje ameno con buena música, mejor conversación y algo de picar. Del temporal de nieve, ni rastro...
1ª foto de grupo (with Sonia)
2ª foto de grupo (with Carlos)
Llegamos a la puerta del Hotel Ramiro, no sin antes dar un pequeño rodeo (el GPS andaba algo espeso...) y allí nos esperan Sonix (Sonia Unleashed), Carlos (Reflexiones en Lata), Ángel y África (El Blog de Angelillo) y Monidala (El Club Pickwick. Nos presentamos todos y, después del check-in, aparco el Mikemóvil en una minúscula plaza de garage y subimos a la habitación para dejar el equipaje. Muy buen hotel (elección de Sonia...), barato y bien situado: la perfecta base de operaciones para nuestro grupo bloggero.
Michael Myers, Jason, Leatherfce, y ahora, él...
De ahí partimos sin rumbo fijo en busca de un sitio donde saciar el hambre, que empieza a hacer acto de presencia. No tardamos mucho en encontrar un sitio donde nos hacen un hueco y nos ponen junto a un grupo enorme de gente realmente bizarra que celebraba un bautizo. Pobres niños...
Pronto llega el vino (Uva Nocturna/Night Harvest) y los agravios comparativos de tamaño (churrasco vs. bacon, café en tazón vs. café cortico...). Es entonces cuando llega Sonia (Desenchufando la Luna) e intentamos ponernos serios y formales: imposible... Se une a nuestros desvaríos y es como si llevara con nosotros varias horas.
Salimos a tomar el fresquito de la tarde y Sonia nos regala una visita guiada por Zaragoza (un cachito, que es muy grande...). Conocemos así un poquito de la historia de la ciudad y de algunos de sus monumentos, cosa que me trae recuerdos de mi época universitaria en Historia del Arte. A quien corresponda: si quieren una guía turística en condiciones, dénle trabajo a esta mujer, que se lo curra mogollón, pues tiene mucho mérito que consiguiera que este grupo de tunantes prestara atención... Y qué decir de Zaragoza: me gustó mucho, y entra de lleno en mi terna de ciudades bonitas, junto a Bilbao y Barcelona.
El solitario mendigo de Bershka, en primer plano...
Después de comprobar que en Zaragoza no hacen falta móviles para comunicarte con nadie, ya que le sobra y les basta con un arco de ladrillo, decididimos entrar a tomar algo para entrar en calor y hacer tiempo hasta que Emilio (Alcorze, El Errante)termine de sufrir con su Zaragoza llegue del Chiquipark, donde está ejerciendo de magnífico padre con sus hijos. Es entonces cuando asaltamos una chocolatería y comienzan los fenómenos paranormales. Sofás en los que aparecen manifestaciones ectoplásmicas en forma de mancha, psicofonías que nos torturan con la voz de Miguel Bosé y una extraña voz gutural, como de macho cabrío, que canta algo de "Loca, loca, loca". Llamo a Fríker Jimenez, pero comunica...
Además de todo lo anterior, y por si fuera poco, un espíritu burlón se introduce en una taza de chocolate y salta por los aires. ¿Será nuestra presencia que le altera, o quizás el chocolate no ha aguantado la voz de la cabra loca y decidió poner fin a su tormento? Nunca lo sabremos. Eso sí, desde aquí pedimos perdón a la camarera del local o a la señora de la limpieza. No sabemos a quién le habrá tocado el "marrón"...
En medio del escalofriante suceso paranormal llega Emilio a poner orden. Por fin conozco en persona al responsable del descubrimiento del Ka-Tet por mi parte. Se confirman mis sospechas: es aún mejor tío en persona si cabe de lo que aparenta ser en estos mundos virtuales. Asombrado por lo acontecido, decide sacarnos de aquel infierno y nos vamos a tomarnos una cervecita para ir abriendo boca de cara a la cena. Emilio es un crack y nos invita. Ni que decir tiene que le esperamos en Bilbao (o Castro Urdiales, donde sea...) para agasajarle de igual modo.
Fondo Norte
Fondo Sur
Poco después llegamos a La Mina, lugar donde Emilio había reservado con antelación para cenar. Y oye, muy buen sitio, la verdad. Nos ponen en un reservado muy tranquilo, nos agasajan con un buen vino de la tierra y poco tenemos que esperar hasta que empiezan a traer los platos. Tremendo y chachipiruli todo, no dejé nada de nada en el plato (Unai, pásame el carnet...).
Aquí Eva felicitándome por ser un tragaldabas...
Terminada la cena, y a pesar de que hay gente bastante maltrecha por el cansancio (Carlos, Eva, que apenas han dormido y venían a la kdd directamente desde el curro...), entramos con el grueso de la expedición a un bar a topar una copa. La verdad es que allí estamos apenas unos minutos ya que los párpados nos empiezan a parecer losas de granito. Eso sí, nos da tiempo a sacarnos unas fotos de grupo molonas, dignas de enmarcar y colgar en el salón.
Tras despedirnos, salimos a la calle, y se viven momentos de desconcierto... ¿Por donde se vuelve al hotel? No me queda más remedio que volver a entrar a preguntar a los valientes que aún permanecían dentro. Sonia me mira alucinada y pregunta: ¿Qué haces tú aquí? Eso no es nada: cara de tonto se me queda a mí cuando me indican que el hotel está a apenas unos metros del pub. Llegamos sin problemas y al catre. En cuanto pongo la oreja sobre la almohada, me quedo sopa...
Al día siguiente toca madrugar un poquito, para aprovechar las horas que restan antes de que la comunidad se disuelva. Decidimos desayunar todos juntos, y se nos une puntual Sonia, que a pesar de que dice que ha dormido poco, se le ve fresca como una rosa. Con un cola-cao y un croissant a la (NO) plancha entro en calor. Hacía bastante fresquito, que todavía no lo he dicho, y me paso los dos días de la quedada forrado de ropa, con más capas que una cebolla. En el desayuno se viven buenos momentos y nos echamos unas risas legen-darias. ¡Menudos son!
Poco después, toca volver al hotel ya que la quedada toca a su fin. Triste momento el de la despedida, pero no pasa nada: esto se va a repetir mucha veces más, tantas como podamos. Eva, Unai y yo somos acompañados por Sonia, que nos lleva a comprar algo representativo de la gastronomia local. Una trenza (¡estaba de muerte!), frutas de aragón, naranja con chocolate, piedras del río, chocolate artesanal... ¿Se nota que somos golosos? Sonia nos lleva de vuelta al hotel y ahí si que ponemos punto y final a esta primera Kdd Zaragozana.
Esto está de muerte, en serio...
¿El balance? Inmejorable. Bueno, sí, se puede mejorar: es cuestión de prolongarla más en el tiempo. Por lo demás, excelente ciudad Zaragoza. En cuanto a la gente, sobran los calificativos, pero aún así, allá voy: Unai, Sonia y Carlos, ya os conocía pero es un placer volver a veros; Angel, Africa, Mónica (la terna madrileña, pero del Atleti, ¡ojo!), encantado de conoceros; y Emilio y Sonia fueron y serán siempre los anfitriones perfectos. Sinceramente, ha sido como estar en familia. Chicos, chicas, no cambieís nunca, sois de puta madre.
Pd: como dice Unai, el blog de Sonia es el centro neurálgico de la red...
Hoy es festivo en Cantabria (30 de noviembre, San Andrés), y nos hemos largado a dar un voltio por Bilbao. Hemos ido, principalmente, porque yo quería comprarme Juego de Tronos, el primer volumen de la saga de Canción de Hielo y Fuego, que casualmente ya tenía en una edición pequeñísima con una letra ínfima de la que sólo pude leerme la mitad porque no estaba nada cómodo con un formato tan pequeño. Y misión cumplida: después de echar un vistazo en la FNAC y en Joker Cómics (muy buena tienda, por cierto...), al final lo he comprado en El Corte Inglés. Buscaba la edición especial, pero me han dicho que es difícil de conseguir, así que he pillado la normal. Ahora que ya lo tengo, los demás caerán en cuestión de tiempo. Eso sí, forma parte de mis regalos navideños, así que hasta el 24 de diciembre por la noche no podré empezarlo. ¡Ya estoy ansioso!
La prueba del delito...
Buena decoración...
Además, y como era la hora del pintxo, nos hemos acercado a la cafeteria/bar/pub Urrestarazu New Inn (Alameda de Urquijo 9, frente a la FNAC,,,), un local de estilo anglosajón donde hay unos pintxos de muerte. Yo me he metido entre pecho y espalda un cacho de tortilla de txaka para quitarse el sombrero. Además, está en un lugar céntrico y la decoración a base de vidrieras le da un toque original. Otro dato cuando menos curioso es que el suelo del pub perteneció en su día al Agency Bank of England en Yorkshire, Halifax, y data del s.XVIII. Como prueba de ello, hay una pequeña placa en el pub que lo certifica...
Curioso!!
Después, raudos y veloces a comer algo rapidito al centro comercial Ballonti en Portugalete, y al Carrefour de Sestao a hacer unos recaditos, para estar prontito en casa, que hace un frío de tres pares de cajones. Esta noche caerá un episodio de Sons of Anarchy (el 3x11...) o el 5º de The Walking Dead...
Un clásico: servidor haciendo el tonto en el tren de camino a Tarragona
Lo prometido es deuda: como ya sabeís la gran mayoría de los que os pasaís por aquí, el pasado mes de octubre pasamos unos días de vacaciones en Port Aventura. Era la primera vez que visitábamos el parque y además coincidía con la celebración de Halloween (del 25 de septiembre al 21 de noviembre). Ni que decir tiene que nos lo hemos pasado genial, que hemos subido a un montón de atracciones y que hemos disfrutado de un Halloween por adelantado diferente al de otros años. Como hay muchas experiencias que contar, bastantes aspectos que comentar y cientos de fotos que enseñar (tranquilos, que con las fotos no os vamos a aburrir...), he decidido dividir esta recomendable experiencia en varias partes, y comenzar por nuestro alojamiento, el Hotel Gold River, ambientado en el Far West.
Pero primero, un pequeño apunte: la mejor opción para visitar Port Aventura es en vuestro propio coche. Nosotros fuimos en tren desde Bilbao hasta la nueva estación del AVE en Camp Tarragona. Pues bien: tuvimos que coger un autobús desde dicha estación del AVE (que está en mitad de la nada) hasta la Estación de Autobuses de Tarragona, de ahí otro autobús a Salou, y por último, un tercer bus desde Salou al parque. Además, el Hotel Gold River es el único del parque que no tiene acceso peatonal y hay que acceder en coche. Por suerte te vienen a recoger del propio hotel con un coche hasta la entrada de Port Aventura, y nosotros tuvimos suerte y apenas tardaron 5 minutos.
Escultura en la rotonda de entrada al Gold River
Para empezar, el Hotel Gold River (que recrea fielmente la vida en Sullivan City, una hipotética ciudad del Lejano Oeste) es el mayor hotel tematizado de Europa con sus 502 habitaciones, capacidad para 1500 personas y una extensión total de 10 hectáreas y 30.000 metros cuadrados construidos: casi nada. Fueron necesarios 18 meses de esfuerzo y 67 millones de euros para levantar este complejo que asombra por su fidedigna recreación de una ciudad minera en los EE.UU. de comienzos del siglo XIX. A mi, personalmente, me impresionó desde antes de entrar incluso, donde una espectacular y enorme diligencia tirada por seis caballos preside la rotonda que da acceso al edificio principal del complejo, el City Hall.
Lucernario del City Hall
Una vez dentro del City Hall, nos encontramos con un enorme vestíbulo y una gran fuente de hierro victoriana. Con una altura de seis plantas, el City Hall es el edificio más grande del hotel, con innumerables habitaciones y un lucernario por el que entra la luz a raudales. Este edificio es una especie de centro neurálgico del hotel, ya que alberga la recepción y otros servicios (internet de pago, cajero automático, tienda de souvenirs, prensa diaria y acceso al resto del hotel y a algún que otro bar y restaurante).
Plaza Central de Sullivan City
Después de esperar cinco minutillos para realizar el check-in (fuimos entre semana, las esperas en fin de semana suelen ser bastante más largas...), salimos del City Hall y es entonces cuando te encuentras metido de lleno en Sullivan City. Todo está recreado al milímetro y tematizado con una calidad realmente increíble que hace que te sientas parte de la vida de una ciudad de la época. El director artístico del proyecto, un tal Floreal Bueno, declaró en su día que "la historia y los personajes de la ciudad recreada están basados en hechos reales archivados en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos que hemos ajustado a nuestro proyecto”. Y la verdad es que se nota el esfuerzo en la ambientación y la profusión de detalles es digna de elogio.
Eva posando con la fauna típica del Far West: un toro, un caballo y un burro pelón.
¡Aserrín, aserrán!
Así, Sullivan City representa una ciudad fundada por Lucy Callahan a raiz del descubrimiento de una mina de oro en las inmediaciones del rio Gold River. Aparte del City Hall del que ya os he hablado, muchos son los edificios representados en esta genuina ciudad. A lo largo de Main Street (la calle principal en torno a la cual se articula todo el pueblo-hotel), tenemos los edificios de los prósperos comerciante establecidos en la ciudad, destacando el fotógrafo, la pitonisa, la agencia de detectives, el banco, la funeraria, el dentista, la armería, etc. Todos albergan habitaciones. Nosotros por ejemplo estábamos alojados en la farmacia (drugstore).
Nuestra habitación de época: sólo faltaba la escupidera...
Realismo estilo Far West: la veleta y el molino se movían.
También hay otros edificios que no podían faltar en un pueblo del Far West, como el burdel o la oficina del sheriff. Casi al final de Main Street se levanta Lucy´s Mansion, la residencia de Lucy Callahan, un edificio de auténtico lujo que contiene las mejores habitaciones, con servicios exclusivos como una piscina privada. Un poco más adelante, al final de la calle, nos encontramos con Old Station, la estación de ferrocarril, que alberga habitaciones familiares con cocina y capacidad para hasta seis personas.
Salón de Poker y Mary Joe´s House: ¡para dar rienda suelta al vicio!
¡Viajeros al tren!
Lucy´s Mansion: ¡bonita choza!
Tocaba foto en la Funeraria todos los días...
Hotel Burn: ¡lo necesito!
Y si hay algo que destacar en el Hotel Gold River es el pequeño hotel independiente que alberga dentro: el Hotel Burn, que sólo funciona los fines de semana durante el período de Halloween y que no es un hotel cualquiera, sino que se trata de un edificio de 20 habitaciones exclusivas con servicios "especiales": digamos que hasta las 03:00 de la madrugada eres el blanco de las iras de fantasmas, vampiros y otros monstruos que pululan por allí. Además, te escriben amenazas de muerte en el espejo del baño, la bañera amanece llena de sangre, las telarañas forman parte de la decoración y cuenta con unas bonitas vistas al cementerio de Sullivan City. Vamos, para empaparse bien del espíritu halloweenesco. En años próximos nos alojamos allí fijo: ¡tiene que ser la leche! En la próxima entrega, os hablaré del parque de atracciones en sí, con especial atención a la bonita área Far West. ¡God Bless America!