El bosque es un lugar demasiado oscuro y profundo, tengo promesas que cumplir y mucho que viajar antes de poder dormir...

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Precious (Lee Daniels, 2009)



Título original: Precious
Año: 2009
Duración: 110 minutos
Dirección: Lee Daniels
Guión: Geoffrey Fletcher, basado en la novela Push, de Shapphire.
Intérpretes: Gabourey Sidibe, Mo´Nique, Mariah Carey, Lenny Kravitz, Paula Patton.

Como no todo en esta vida pueden ser espadas, psychokillers y zombies (una pena que no pueda ser así, verdad?) hace unos días tocó ir al cine a ver algo diferente, más cercano a esa realidad que a veces supera a la propia ficción, y tras echar un vistazo a la cartelera nos decidimos por Precious, ese cachito de realidad dura y cruda dirigido por Lee Daniels. No cabe duda de que los recientes premios cosechados por esta pelicula en la última gala de los Oscars (Mejor Guión Adaptado y Mejor Actriz Secundaria para Mo´Nique) contribuyeron a que fuera la elegida de la semana.


Precious es una historia realmente dramática se mire por donde se mire, ya que además de claras referencias a lacras sociales como el racismo, los abusos sexuales, el incesto o las enfermedades de transmisión sexual, el film se transforma por momentos en una voraz herramienta de crítica hacia estamentos tan importantes en la sociedad norteamericana como son la educación, la religión o la familia. Si a todo esto le unimos que el personaje central que ejerce de hilo conductor mantiene una feroz lucha contra la frustración y la discriminación sea por el motivo que sea, el resultado es, como he dicho, un dramón de cuidado que pone de manifiesto que algo falla en la sociedad si es que es cierto que hoy día existen casos como el de Precious o aún más graves todavía si cabe.


Y es que, aunque está ambientada en el Harlem de los años ´80, a nadie se le escapa que es una historia que con casi total seguridad se sigue repitiendo año tras año en algún lugar no ya de los EE.UU, sino en cualquier punto del planeta: una chica adolescente con obesidad mórbida, maltratada, violada, víctima de abusos sexuales por parte de su propio padre y que no encuentra ayuda ni apoyo alguno en su madre, y que se topa una y otra vez con el frío y duro muro de la inadaptación social, la discriminación y el desprecio de prácticamente todo el mundo... A simple vista parece el típico dramón de dimensiones épicas que busca zarandear las fibras sensibles del espectador y arrancar lágrimas y más lagrimas a base de mostrarnos con todo lujo de detalles el dolor y la desesperación de la protagonista. Digo parece, porque ciertamente no lo es. Es una película dura sin ningún género de duda, pero a pesar de tocar muchos aspectos criticables, y de mostrar muchos escalones y matices de la degradación que sufre Precious, no son lágrimas lo que consigue arrancar, sino indignación y rabia ante un sistema tan cínico en ocasiones. Y sinceramente, me parece un acierto del director el utilizar tantos recursos que podrían provocar la lágrima facil en pos de un despertar, de un abrir de ojos para entender cierto estrato social norteamericano.


Además tiene a su favor un buen puñado de sólidas y convincentes actuaciones, con Mo´Nique a la cabeza interpretando a una madre funesta, manipuladora y despreciable hasta cotas inimaginables, que al final y a la postre no es más que una víctima más del sistema social de la época. Y se mete en su papel de forma tan intensa y con una fuerza tan arrolladora que el Oscar a Mejor Actriz Secundaria es un premio más que merecido. Correcta en su personaje está Gabourey Sidibe, como la adolescente maltratada cuya única vía de escape son sus sueños de gloria tan inalcanzables como impregnados de fantasía. Aquí es cuando tengo que hacer un pequeño inciso para comentar que su nominación al Oscar a Mejor Actriz me pareció excesiva una vez vista la película. A su lado, secundarios que construyen  personajes decentes, como puede ser el caso de Lenny Kravitz y Mariah Carey que, he de decirlo, me sorprendieron gratamente ya que sus papeles son creibles y comedidos al cien por cien. Quizás el personaje más estereotipado y trillado es el que llega de la mano de Paula Patton, esa profesora que se desvive por sus alumnos más desfavorecidos y que lucha hasta la extenuación por conseguir que se respeten los derechos de todos.


El film se basa en la novela de Shappire titulada Push, una palabra inglesa que sirve de arenga a las madres parturientas y que se asocia con el despertar a la vida y el descubrimiento de la realidad, novela que no he tenido la oportunidad de leer ya que se aleja bastante de lo que suelo consumir en cuanto a literatura se refiere, pero que es un best-seller en EE.UU. Además de la repercusión heredada fruto del éxito de la novela en la que se basa, Precious cuenta con el apoyo como productora ejecutiva de Oprah Winfrey, auténtica gurú de la comunidad negra en aquel país y un ejemplo más de la enorme repercusión que la película ha tenido y tiene en EE.UU,  mucho menor que en el resto del mundo. Aún así, es una historia contada en un idioma universal: el de la superación y el esfuerzo contra todo tipo de abusos y prejuicios sin abusar, afortunadamente, de la lágrima fácil y la sensiblería barata. 

Carry on My Wayward Son - Kansas


¿No os ha pasado en ocasiones que una canción se os mete en la cabeza y no hay manera de que salga de ahí y no os cansaís de escucharla una y otra vez? Seguro que sí, y yo llevo unos días en los que no me canso de repetir una en concreto, bien sea en el Ipod, en el coche, o en el pc. El tema en cuestión es Carry on My Wayward Son, una canción grabada por el grupo estadounidense Kansas en 1976 y que forma parte de su disco Leftoverture. 


Conocía este tema desde hacía algún tiempo, pero últimamente parece que vive una segunda juventud debido a que es la canción a la que la serie de tv Sobrenatural (Supernatural) recurre en cada uno de los episodios finales de sus, hasta ahora, 4 temporadas para mostrar una especie de resumen de lo acontencido hasta la fecha. La serie es bastante entretenida y la banda sonora está formada a base de lo mejorcito del rock clásico y del heavy metal. Una gozada para nuestros oidos.


Carry on my wayward son
There'll be peace when you are done
Lay your weary head to rest
Don't you cry no more

Once i rose above the noise and confusion
Just to get a glimpse beyond this illusion
I was soaring ever higher
But i flew too high

Though my eyes could see i still was a blind man
Though my mind could think i still was a mad man
I hear the voices when i'm dreaming
I can hear them say

Carry on my wayward son
There'll be peace when you are done
Lay your weary head to rest
Don't you cry no more

Masquerading as a man with a reason
My charade is the event of the season
And if i claim to be a wise man, well
It surely means that i don't know

On a stormy sea of moving emotion
Tossed about i'm like a ship on the ocean
I set a course for winds of fortune
But i hear the voices say

Carry on my wayward son
There'll be peace when you are done
Lay your weary head to rest
Don't you cry no more
No!

Carry on, you will always remember
Carry on, nothing equals the splendor
Now your life's no longer empty
Surely heaven waits for you

Laredo


Esta mañana de Jueves Santo ha amanecido soleada y con el cielo bastante despejado, así que hemos cogido el coche y nos hemos acercado hasta Laredo, que está a  unos 20 km de Castro Urdiales, y en donde si el día acompaña podeís disfrutar de la Playa de la Salvé, verdadero centro turístico de este municipio cántabro y la mayor playa de todo el Cantábrico con 4200 metros de arena. No hacía día para disfrutar del agua pero si para dar un buen paseo y tomar alguna que otra foto.


Además, ha coincidido que hoy había uno de esos mercadillos medievales donde venden todo tipo de quesos, embutidos, gominolas caseras, orfebrería, artesanía, manualidades, etc. Un garbeo por un sitio así siempre es bienvenido, aparte de la parada de rigor en alguna terracita para tomarse unas rabas (calamares fritos) como aperitivo.


Y luego siempre cae alguna foto curiosa. Esta de arriba es en el Monumento a los Pescadores, un pequeño homenaje en forma de escultura a la clara vocación marinera de la ciudad que se encuentra justo al principio del Paseo Marítimo. He de confesar que yo de pescador tengo poco, y lo único que pesco de vez en cuando es algún que otro constipado, nada más...
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