El bosque es un lugar demasiado oscuro y profundo, tengo promesas que cumplir y mucho que viajar antes de poder dormir...

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KDD Zaragozana (27-28 noviembre 2010)

 Ya comenté el pasado viernes que el fin de semana del 27-28 de noviembre teníamos kdd en tierras zaragozanas, una cita ineludible con un excepcional grupo de bloggers, algunos conocidos (Sonia, Carlos, Unai...) y otros grandes personalidades que estaban aún no por descubrir, sino por conocer en persona. Como es de recibo, llega la hora de redactar y compartir la crónica de tan ilustre evento que, ya os adelanto, me dejó con un inmejorable sabor de boca y unas tremendas ganas no ya de repetir el encuentro, sino de vivir en el mismo bloque que todos y cada uno de ellos...

Los preparativos comienzan en la tarde-noche del viernes, cuando Eva y yo cogemos el petate y empezamos con el clásico ritual de meter cosas en la bolsa: esto sí, esto no, esto quizás... Finalmente logramos el objetivo y conseguimos, una vez más, no dejarnos nada imprescindible en tierra. ¡Prueba superada!

Al día siguiente ultimo los detalles y meto todo en el coche: bolsa de viaje, botella de agua, pequeña cantidad de provisiones, cd de música variadito para amenizar el viaje... Hasta una manta y las cadenas para la nieve, pues el temporal acechaba. Recojo a Eva en el curro a las 10:15 y salimos hacia Portugalete, donde Unai hace gala de una puntualidad inglesa. De ahí partimos hacia Zaragoza, donde llegamos tres horas después y tras un viaje ameno con buena música, mejor conversación y algo de picar. Del temporal de nieve, ni rastro...

1ª foto de grupo (with Sonia)
2ª foto de grupo (with Carlos)
Llegamos a la puerta del Hotel Ramiro, no sin antes dar un pequeño rodeo (el GPS andaba algo espeso...) y allí nos esperan Sonix (Sonia Unleashed)Carlos (Reflexiones en Lata),  Ángel y África (El Blog de Angelillo)Monidala (El Club Pickwick. Nos presentamos todos y, después del check-in, aparco el Mikemóvil en una minúscula plaza de garage y subimos a la habitación para dejar el equipaje. Muy buen hotel (elección de Sonia...), barato y bien situado: la perfecta base de operaciones para nuestro grupo bloggero.

Michael Myers, Jason, Leatherfce, y ahora, él...
De ahí partimos sin rumbo fijo en busca de un sitio donde saciar el hambre, que empieza a hacer acto de presencia. No tardamos mucho en encontrar un sitio donde nos hacen un hueco y nos ponen junto a un grupo enorme de gente realmente bizarra que celebraba un bautizo. Pobres niños...

Pronto llega el vino (Uva Nocturna/Night Harvest) y los agravios comparativos de tamaño (churrasco vs. bacon, café en tazón vs. café cortico...). Es entonces cuando llega Sonia (Desenchufando la Luna) e intentamos ponernos serios y formales: imposible... Se une a nuestros desvaríos y es como si llevara con nosotros varias horas.


Salimos a tomar el fresquito de la tarde y Sonia nos regala una visita guiada por Zaragoza (un cachito, que es muy grande...). Conocemos así un poquito de la historia de la ciudad y de algunos de sus monumentos, cosa que me trae recuerdos de mi época universitaria en Historia del Arte. A quien corresponda: si quieren una guía turística en condiciones, dénle trabajo a esta mujer, que se lo curra mogollón, pues tiene mucho mérito que consiguiera que este grupo de tunantes prestara atención... Y qué decir de Zaragoza: me gustó mucho, y entra de lleno en mi terna de ciudades bonitas, junto a Bilbao y Barcelona.

El solitario mendigo de Bershka, en primer plano...
Después de comprobar que en Zaragoza no hacen falta móviles para comunicarte con nadie, ya que le sobra y les basta con un arco de ladrillo, decididimos entrar a tomar algo para entrar en calor y hacer tiempo hasta que Emilio (Alcorze, El Errante) termine de sufrir con su Zaragoza llegue del Chiquipark, donde está ejerciendo de magnífico padre con sus hijos. Es entonces cuando asaltamos una chocolatería y comienzan los fenómenos paranormales.  Sofás en los que aparecen manifestaciones ectoplásmicas en forma de mancha, psicofonías que nos torturan con la voz de Miguel Bosé y una extraña voz gutural, como de  macho cabrío, que canta algo de "Loca, loca, loca". Llamo a Fríker Jimenez, pero comunica...

Además de todo lo anterior, y por si fuera poco, un espíritu burlón se introduce en una taza de chocolate y salta por los aires. ¿Será nuestra presencia que le altera, o quizás el chocolate no  ha aguantado la voz de la cabra loca y decidió poner fin a su tormento? Nunca lo sabremos. Eso sí,  desde aquí pedimos perdón a la camarera del local o a la señora de la limpieza. No sabemos a quién le habrá tocado el "marrón"...

En medio del escalofriante suceso paranormal llega Emilio a poner orden. Por fin conozco en persona al responsable del descubrimiento del Ka-Tet por mi parte. Se confirman mis sospechas: es aún mejor tío en persona si cabe de lo que aparenta ser en estos mundos virtuales. Asombrado por lo acontecido, decide sacarnos de aquel infierno y nos vamos a tomarnos una cervecita para ir abriendo boca de cara a la cena. Emilio es un crack y nos invita. Ni que decir tiene que le esperamos en Bilbao (o Castro Urdiales, donde sea...) para agasajarle de igual modo.

Fondo Norte
Fondo Sur

Poco después llegamos a La Mina, lugar donde Emilio había reservado con antelación para cenar. Y oye, muy buen sitio, la verdad. Nos ponen en un reservado muy tranquilo, nos agasajan con un buen vino de la tierra y poco tenemos que esperar hasta que empiezan a traer los platos. Tremendo y chachipiruli todo, no dejé nada de nada en el plato (Unai, pásame el carnet...).

Aquí Eva felicitándome por ser un tragaldabas...
Terminada la cena, y a pesar de que hay gente bastante maltrecha por el cansancio (Carlos, Eva, que apenas han dormido y venían a la kdd directamente desde el curro...), entramos con el grueso de la expedición a un bar a topar una copa. La verdad es que allí estamos apenas unos minutos ya que los párpados nos empiezan a parecer losas de granito. Eso sí, nos da tiempo a sacarnos unas fotos de grupo molonas, dignas de enmarcar y colgar en el salón.



Tras despedirnos, salimos a la calle, y se viven momentos de desconcierto... ¿Por donde se vuelve al hotel? No me queda más remedio que volver a entrar a preguntar a los valientes que aún permanecían dentro. Sonia me mira alucinada y pregunta: ¿Qué haces tú aquí? Eso no es nada: cara de tonto se me queda a mí cuando me indican que el hotel está a apenas unos metros del pub. Llegamos sin problemas y al catre. En cuanto pongo la oreja sobre la almohada, me quedo sopa...

Al día siguiente toca madrugar un poquito, para aprovechar las horas que restan antes de que la comunidad se disuelva. Decidimos desayunar todos juntos, y se nos une puntual Sonia, que a pesar de que dice que ha dormido poco, se le ve fresca como una rosa. Con un cola-cao y un croissant a la (NO) plancha entro en calor. Hacía bastante fresquito, que todavía no lo he dicho, y me paso los dos días de la quedada forrado de ropa, con más capas que una cebolla. En el desayuno se viven buenos momentos y nos echamos unas risas legen-darias. ¡Menudos son!

Poco después, toca volver al hotel ya que la quedada toca a su fin. Triste momento el de la despedida, pero no pasa nada: esto se va a repetir mucha veces más, tantas como podamos. Eva, Unai y yo somos acompañados por Sonia, que nos lleva a comprar algo representativo de la gastronomia local. Una trenza (¡estaba de muerte!), frutas de aragón, naranja con chocolate, piedras del río, chocolate artesanal... ¿Se nota que somos golosos? Sonia nos lleva de vuelta al hotel y ahí si que ponemos punto y final a esta primera Kdd Zaragozana. 

Esto está de muerte, en serio...
¿El balance? Inmejorable. Bueno, sí, se puede mejorar: es cuestión de prolongarla más en el tiempo. Por lo demás, excelente ciudad Zaragoza. En cuanto a la gente, sobran los calificativos, pero aún así, allá voy: Unai, Sonia y Carlos, ya os conocía pero es un placer volver a veros; Angel, Africa, Mónica (la terna madrileña, pero del Atleti, ¡ojo!), encantado de conoceros; y Emilio y Sonia fueron y serán siempre los anfitriones perfectos. Sinceramente, ha sido como estar en familia. Chicos, chicas, no cambieís nunca, sois de puta madre.

Pd: como dice Unai, el blog de Sonia es el centro neurálgico de la red...
Pd2: Id pensando en la próxima...XD
Pd3: ¡Se os quiere!

Nos vemos el domingo...


..porque efectivamente, nos vamos de quedada a Zaragoza mañana por la mañana! La capital aragonesa ha sido el lugar elegido para una reunion blogger en la que estarán, aparte de quien os escribe, Perse (Ángel de Alas Negras), Sonix (Sonia Unleashed), Carlos (Reflexiones en Lata), Sonia (Desenchufando la Luna), Alcorze (El Errante), Unai (Se acerca el Invierno), Ángel (El Blog de Angelillo) y Monidala (El Club Pickwick) entre otros ilustres blogeros.

Hará un frío de tres pares de cajones, la nieve amenaza con acompañarnos durante el viaje, pero a la hora de comer ya estaremos en Zaragoza metidos en harina y brindando con unas birras bien frías. Pero bueno, ya tendreís la crónica del evento más adelante. Ahora es el turno de una canción para levantar la jarra lo más alto posible y cantar abrazado a viva voz: el "Wild Rover" irlandés, versión de los Dropkick Murphys.

¡Nos vemos el domingo!


I KDD Bilbaína (02/04/2010)

Es un placer para mí compartir con todos vosotros una mini-crónica de la grata experiencia que tuve la suerte de poder vivir en vivo y en directo, como se suele decir, el pasado dos de abril de 2010, Viernes Santo, cuando un pequeño puñado de blogueros (éramos cinco en total) nos reunimos en Bilbao para celebrar la I KDD Bilbaína entre miembros del Ka-Tet y a la que se unió un invitado especial:  el ilustre bloguero Unai.

Teatro Arriaga, con el mástil de la Ikurriña a la izquierda, nuestro punto de encuentro.
Eran las once de la mañana cuando todos, con una puntualidad inglesa, concurríamos en el punto de partida que habíamos fijado con antelación: el mástil de la bandera del Teatro Arriaga de Bilbao, lugar emblemático, de fácil localización y cerquita del hotel de Sonia y Carlos. Allí nos reunimos todos: David (Sir Worth en el Ka-Tet), Unai, cuyo blog es Guardia Oscura, Sonia de Sonia Unleashed, su chico Carlos (Thunder en el Ka-Tet) y un servidor. Yo llegué en metro, dejando el coche en Portugalete ya que aparcar en Bilbao a veces es una tarea ardua y pudiendo usar el transporte público es mejor no arriesgarse a no poder aparcar.

Tras las presentaciones de rigor, y cuando apenas habíamos intercambiado un par de palabras, Sonia rompió el hielo con un detalle para los asistentes a la kedada: una acreditación al estilo de los pases VIP en los que se podía leer la fecha de la reunión, una foto de cada uno de los participantes junto a su nombre real y su nick foreril, todo ello sobre las banderas de Euskadi y Cataluña y perfectamente plastificado y con su cinta de colgar al cuello y todo. Al principio nos quedamos un poco flasheados, pero he de decir que no nos separamos de la acreditación en todo el día, que la lucimos encantados y con mucho orgullo durante las 12 horas que duró la reunión, y a título personal, decir que me pareció un detalle precioso a la par que original. Cosas así son las que dotan a este tipo de kedadas de una dimensión diferente y especial. Gracias Sonia y Carlos!

Acreditación que Sonia nos entregó para el evento. Esta es la mía en concreto.



Para abrir fuego y empezar la kedada con energía, nos acercamos al recién reformado e inaugurado Café Boulevard, otro lugar histórico a las puertas del Casco Viejo de Bilbao, donde sentados en una mesa y dando buena cuenta de unos cafecitos, infusiones y cola-caos mañaneros, comenzamos a charlar de todo un poco y establecimos el orden del día. 

Después del tentempié matutino nos esperaba un desplazamiento en el coche de Sir Worth (excelente banda sonora la que disfrutamos durante el trayecto, con Motley Crue, Motorhead y otros ases del heavy metal y el rock duro) hasta lo que iba a ser nuestro primer destino del día: la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, una ermita templaria ubicada en un islote de Bermeo a la que se accede a través de unas escarpadas escaleras  con 230 escalones y desde donde la vista es magnífica. Se dice que fue asaltada por el propio Francis Drake y justo a un lado se encuentra el Islote de Aketxe, una mole inmensa de piedra casi inexpugnable que es un criadero de aves marinas.

Panorámica de San Juan de Gaztelugatxe.
Isla de Aketxe, junto a San Juan.
Panorámica de las escarpadas escalinatas de acceso a San Juan de Gaztelugatxe.

Acantilados de la costa desde lo alto de la Ermita.
La caminata hasta alcanzar el principio de las escaleras para subir a la Ermita fue más larga de lo previsto, pues tuvimos que dejar el coche mucho antes del lugar donde se dejaba antes, así que nos tocó caminar durante un buen trecho, lo cual nos vino genial a la hora de abrir apetito para la posterior comilona. En mitad del trayecto hicimos un pequeño alto para aprovechar las increibles vistas y sacarnos un par de fotos de grupo.

De izquierda a derecha, Sir Worth, EspecialistaMike, Sonia y Unai
La misma foto grupal anterior, pero con Carlos en lugar de Unai.

Reunión insólita: dos Breakers y un Pistolero
Una vez alcanzada la cima del islote, donde está la Ermita, cuenta la leyenda y la tradición que se debe tocar la campana tres veces y pedir un deseo. Cómo no, tenemos testimonio gráfico de ese solemne momento, al igual que otras cuantas instantáneas realizadas justo al borde del acantilado, donde soplaba un viento importante que te zarandeaba de un lado a otro. Por suerte todos somos blogueros aguerridos y fornidos que aguantan eso y mucho más...

Carlos y Sonia con la campanita...
Aquí ya empezaba a soplar una ligera brisa.
Como bien dice Sonia, en esta parece que posamos cual grupo pop para la portada del disco.
Cosas de hombres...
Después de tan simpática sesión de fotos llegó la hora de terminar el descenso, llegar hasta el coche, y dirigirnos hacia el restaurante, donde nos esperaba el tan ansiado txuletón. La subida hacia el vehículo por la misma carretera por la que habíamos bajado minutos antes se hizo larga y pesada, pero aún así, logramos salir airosos.

Unai fotografió este helicoptero que NO nos ayudó a llegar a nuestro destino.
El restaurante era el Asador Portuondo, con vistas a la playa de Mundaka, famosa en el mundo entero por ser centro de atracción de numerosos surfistas. No tuvimos suerte ya que apenas si había oleaje y no pudimos tomar ninguna foto de esos deportistas desafiando al mar y a sus olas. Pero lo que si hicimos fue sentarnos en nuestra mesa reservada disfrutando de la vista de la bahía y de un ambiente distendido y agradable en el que charlamos durante toda la comida de mil y una cosas. Disfrutamos de la merecida comida, empezando por un revuelto de gulas (que es lo que comimos Carlos y yo) y una excelente sopa de pescado, antesala del plato fuerte del día: el txuletón, el cual nos sirvieron en dos generosas fuentes con sus brasas debajo para que lo cocináramos a nuestro gusto. Lo cierto es que si bien el revuelto no me pareció gran cosa, la carne estaba exquisita, y poder elegir cuando retirarla del fuego para comerla más o menos hecha es todo un privilegio. Todavia se me hace la boca agua...  Todo ello regado por un buen vino (no entiendo mucho de caldos, pero dimos buena cuenta de un par de botellas). Después del postre (tarta de queso y frambuesa, tarta de plátano y chocolate, helados variados) y de unos cafecitos e infusiones llegó la hora de partir hacia el segundo punto en el orden del día.

Menudo txuletón: manjar de dioses!!
A escasos kilómetros del restaurante aparcamos en el puerto de Bermeo y tras un breve paseo nos sentamos en una especie de terraza para seguir con la digestión, ayudándola con lo que fuera necesario. Allí, y durante horas, seguimos charlando e intercambiando opiniones sobre todo tipo de temas. Incluso pasó ante nuestros propios ojos una procesión peculiar y un tanto acelerada, y es que por un momento habíamos olvidado que era Viernes Santo. Lo cierto es que el tema nos brindó unos cuantos chascarrillos frikis con los que nos reímos durante un buen rato, debido a lo extraño y bizarro tanto de las imágenes como de los procesionistas. Recuerdo a Carlos, en una clara referencia a los extraños grupos del Facebook, exclamar al ver a uno de ellos: "Señoras que en semana santa se convierten en el Emperador Palpatine". Brutal!!

Unos cuantos barcos pesqueros en el puerto de Bermeo.
Después de pasar gran parte de la tarde en esa terraza de Bermeo, empezó a hacer un poquito de fresco, y decididimos mover el culo hacia otro sitio. El ilustre Unai había quedado a eso de las 21:30 horas en un bar en Gernika donde servían menús japoneses auténticos (no como ese pseudo sushi que sirven en los restaurantes chinos) y decidimos acompañarle en coche para evitarle el trayecto en tren. Una vez en Gernika, entramos en la Taberna Ikegutxi, el bar regentado por una señora japonesa y su hijo. Allí nos tomamos un cafecito porque nos hacía falta entrar en calor, y estuvimos también un buen rato charlando, aunque ya flaqueábamos un poco después de casi 12 horas de kedada. Sobre todo Carlos y Sonia, que se habían levantado a las 5 de la mañana para coger el avión, y se merecían un buen descanso. Tras despedirnos de Unai, al que dejamos en buena compañia, tomamos rumbo a Bilbao otra vez, al punto de partida, donde tanto Sir Worth como yo nos despedimos de Carlos y de Sonia (y ya nos costó, porque esas cosas, las despedidas, son las que más cuestan, sobre todo después del magnífico dia que habíamos pasado en su compañía). Prometimos repetir la experiencia, pero esta vez en tierras catalanas. De ahí, Sir Worth, muy amable, se ofreció para acercarme en coche hasta donde yo tenía el mío aparcado, y llegué a casa sobre las 23:30 de la noche, cansado, pero tremendamente satisfecho por haber conocido a tanta gente especial de una tacada.

Porque la verdad es esa, que conocer a gente especial y amena con la que congeniar es difícil, por eso esa kedada, en la que tuve la enorme suerte de conocer no una, ni dos, ni tres, sino cuatro personas maravillosas, quedará grabada a fuego en mi mente. Carlos, Sonia, David, Unai...los cuatro son gente de la buena, de la de verdad, transparentes, con los que se puede charlar largo y tendido sobre cualquier tema. Son divertidos, son gente inteligente, son amables, y son amigos de los de verdad. A mi me habeís ganado para siempre. Un abrazo y gracias por el estupendo y maravilloso día en vuestra compañia!!


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